2.2 La vida humana total, el bien moral por excelencia


Venimos hablando de una realidad trascendente que constituye el ideal de perfección para nosotros.  Este ideal es el que nos permite establecer el valor moral de nuestros actos.  Pongamos un ejemplo.  El cristianismo centra en Dios el ideal sumo de perfección.  Su vida, por tanto, la orienta conforme a la vida divina, tratando de encarnar sus atributos de perfección: amor, sabiduría, justicia, libertad, etc.  Si en alguna ocasión deja de ayudar a alguien que le pide un favor, siente que ha obrado mal. ¿Por qué? Porque su acto no ha respondido a la perfección que Dios espera de él.  Lo mismo se puede decir del marxista con relación al ideal de vida del “hombre nuevo” en la sociedad comunista perfecta y del nietzscheano con relación al ideal de vida del superhombre.

Pues bien, dicho ideal lo entendemos como el bien moral por excelencia.  Encierra la perfección, la bondad en sumo grado.  La conducta es buena o mala, mejor o peor, según se acerque o se aleje de él.  Toda la vida moral está definida por el ideal o bien moral que la oriente.  Esto explica, como ya hemos visto, la existencia de diferentes éticas: para una el bien consiste en el placer, para otra en el poder, para otra en la virtud que lleva a la felicidad, etc.  Toda ética arranca de una opción fundamental de este tipo.  Es nuestro deber definir con toda claridad el ideal que sustenta la ética por la que hemos optado.

¿Cuál es esa realidad trascendente, ese ideal, ese bien último que sustenta todos los bienes inmediatos? Nosotros creemos que es la vida personal.  La máxima aspiración del ser humano, en cualquier época, cultura y religión, consiste en vivir.  La vida es aquello que todos defendemos por encima de cualquier cosa.


Ahora bien, ¿qué entendemos por vida? No, por supuesto, la simple vida biológica y fisiológica.  Vivir inconscientemente en estado de coma o vivir encerrados en una jaula, como conejos, para engordar y procrear, no es vida papel hombre.  La vida humana es una vida racional, la vida es un ser personal, con sentido de realización singular en el mundo de valores espirituales, con unas aspiraciones trascendentes, con un deseo de felicidad total y de inmortalidad, con un conciencia de fraternidad universal.  La vida fisiológica, el bienestar material y la salud física, son apenas una dimensión del vivir humano en plenitud. 

EJERCICIO 9