Bioética: nacimiento y semántica del término
El
término Bioética (del griego bios = vida, y ethos = ética) es un neologismo que
etimológicamente significa ética de la vida, o también ética de la
biología. Una de las batallas de
la bioética va a consistir precisamente en determinar a qué clase de vida se refiere
o si ha de aplicarse a alguna especie de vida en particular. Fue utilizado por vez primera en 1970
por el oncólogo Van Rensselaer Potter en un artículo titulado “Bioethics: the
science of suvival” (Bioética: la ciencia de la supervivencia). Consolidándolo en 1971 en un monografía
titulada “Bioethics: Brigde to the future” (Bioética: puente para el
futuro). Bajo la denominación de
bioética Potter propuso la creación de una nueva disciplina intelectual cuyo
objeto formal sería el problema de la supervivencia de la humanidad sirviendo
de puente entre la ética clásica y las ciencias de la vida tomando la vida en
el sentido más amplio de la palabra.
Bio,
explica Potter, se refiere al conocimiento biológico, a la ciencia de los
sistemas vivientes. Ética, en
cambio, representa el conocimiento de los sistemas humanos de valores. Bioética, pues, se referiría a una
disciplina racional aplicada a los proceso vivos. El término bioética fue acuñado por Potter atribuyéndole un
significado muy amplio que será recordado por Hellegers y los profesores de la
Georgetown University.
Pero
existe otro personaje clave para entender la polarización del enfoque actual de
la bioética, por parte de los moralistas.
Se llama H. Tristam Engelhardt.
El rigor lógico de esta obra exige que volvamos más tarde expresamente
sobre estos tres autores para examinar críticamente sus enfoques respectivos de
la bioética habida cuenta de su repercusión en los bioeticistas posteriores
hasta nuestros días.
Por
lo que se refiere al uso del término en relación con su actual contenido doctrinal, recordemos también que las bases de la
nueva disciplina habían sido ya expuestas por Daniel Callahan y Willard Gaylin
allá por la década de los años sesenta en el contexto fundacional de los
problemas éticos que se planteaban por aquellas calendas de forma dramática en
el campo de la investigación científica y de la experimentación biomédica.
Antes de la
expresión actual de la manipulación genética, de la que hablaremos en su
momento y lugar propios, se empezaron a denunciar abusos clamorosos en el campo
de la experimentación con seres humanos.
La bioética nació así al rescoldo de estas experimentaciones como
guardiana del futuro del hombre.
Estaba en juego la propia sobrevivencia de la humanidad.
Ante
el creciente poder manipulador de la vida humana por parte de muchos
científicos se puso al rojo vivo la cuestión de fondo sobre sí todo lo que es
técnicamente posible puede ser éticamente justificable. La bioética se perfilo así como la
disciplina ética encargada de mantener vivo el sentido de responsabilidad
frente a las intervenciones biomédicas en el sentido más extenso de la
palabra. El descubrimiento del
ADN después de la segunda guerra
mundial por Francis Crick y James Watson y la carrera de la manipulación
genética, cuya etapa actualmente más fascinante se cierne sobre el genoma
humano, fueron como rocío de gasolina sobre el fuego para el desarrollo de la
bioética.
La
consolidación de la bioética ha sido ascendente y gloriosa a pesar de los
temores iniciales y los sustos constantes que provoca. En el siglo XXI la bioética tiene la
exclusiva del futuro genético de la humanidad, que los científicos tratan de
controlar mediante incursiones sobre el Genoma. Y en el campo de la reproducción humana los últimos
resultados de las técnicas de clonación de animales autorizan a pensar que la
bioética es un campo sin puertas
en el que cosas que en el pasado pertenecían a la ciencia ficción, en un futuro
próximo entrarán a formar parte, para bien o para mal, de la realidad
cotidiana y vulgar.
4.1.1. Consolidación
de la bioética como institución científica, académica y sanitaria.
La
década de los años 1960 fue decisiva.
En las universidades católicas, sobre todo norteamericanas, se extremó
la sensibilidad por las cuestiones biomédicas y su trato pastoral. Ante los avances de la biología y la
experimentación creciente con seres humanos surgió la gran cuestión sobre la
salvaguardia de los valores humanos en el campo de la medicina y de la
asistencia sanitaria. En la base
de esta preocupación están los numerosos y específicos discursos de Pío XII a
los médicos y al personal sanitario.
Sin olvidar las prácticas nazis como motivo caliente de revulsión
todavía por aquellas calendas.
Esta época es considerada como la prehistoria o primera piedra visible,
pero sólida, de la actual bioética.
Obviamente, con este clima cultural la bioética es preconcebida y
contemplada dentro del marco de la ética y de la teología moral.
Hemos
dicho que el acuñador del término bioética fue Van Renselaer Potter, y el diseñador
académico efectivo y divulgador en los medios de comunicación, André
Hellegers. El equipo académico
pionero, pilotado por Hellegers, tuvo la oportunidad de debutar como promotor
de la bioética en la Universidad de Georgetown de Washington a partir de 1971,
cuando se creó en aquella universidad el Instituto para el Estudio de la
Reproducción Humana y la Bioética bajo el patrocinio de la Fundación J. P.
Kennedy.
El
centro de bioética de dicho instituto fue confiado a la dirección del teólogo
protestante Leo Walters en el ámbito de la Facultad de Medicina y de
Filosofía. Los estudiosos y
profesores de este centro alcanzaron rápidamente prestigio por el enfoque
interdisciplinar de sus trabajos, en los que se afrontan los problemas
humanísticos desde la medicina y la biología, la sociología y la filosofía así
como el derecho y la teología.
En
la actualidad la bioética es una institución cultural mundial. En todos los países desarrollados
existen cátedras, centros de investigación especializados en bioética en el
ámbito biomédico y farmacológico así como en clínicas de reproducción humana
artificial. El prototipo más
emblemático de actividad investigadora en el ámbito de la bioética se refiere a
la manipulación genética, cuya culminación es el denominado Proyecto Genoma.