4.2. Naturaleza y Areas de conocimiento de la Bioética


Después de haber hablado del nacimiento y desarrollo de la bioética procede tratar ahora de su naturaleza y objeto de estudio.  Dos aspectos, por cierto, nada fáciles de determinar, pero cuya importancia es epistemológicamente capital por estar en juego el trato que se haya de dar a la vida humana desde que es encendida hasta su ocaso natural.  ¿Cómo ha de ser estudiada y tratada la vida con vistas a la promoción de supervivencia y calidad de la vida humana?  Ésta es la cuestión de fondo sobre la que nos vamos a ocupar en las páginas siguientes, criticando algunos planteamiento epistemológicos en vigor y ofreciendo nuestro propio enfoque de la cuestión basado en razones objetivas libremente expresadas al margen de posiciones tomadas por razón de intereses de prestigio científico, rentabilidad económica, de escuela o de peleas ideológicas, políticas o religiosas.

4.2.1.        La bioética como ciencia global de la supervivencia

Las preocupaciones de Potter sobre la supervivencia de la vida en general y de la presencia del hombre en particular las manifestó ya en 1962, pero culminaron en 1971 en su obra emblemática Bioethics: Bridge to the Future.  En su global Bioethics de 1988 Potter mantiene este enfoque globalizador de la nueva disciplina, por más que desde el Kennedy Institute se había impuesto un enfoque más restringido centrado en prácticas prioritariamente biomédicas.  La bioética debería desarrollar de una forma realista el equilibrio entre el saber biológico y sus limitaciones, sin olvidar sus implicaciones sociopolíticas y económicas.

Según Warren T. Retch, la bioética global puede entenderse en tres sentidos: 1) Global en el sentido de que está en relación con la tierra entera. 2) Global en cuanto abarca a todos los problemas éticos relacionados con la vida y la salud, tanto humana o biomédica como ambiental o ecológica.  3) Global por cuanto se refiere a la metodología adoptada para su estudio, incorporado todos los conceptos, criterios y sistemas de valores correspondientes a las ciencias de la vida implicadas.  Así pues, la bioética global cuyo cometido específico es la supervivencia de la humanidad, tiene que definir lo que es justo, adecuado o equivocado para garantizar la supervivencia y protección eficaz de la biosfera.

4.2.2.     Ética y Bioética
La ética sería el arte o modo de solución de controversias de tal modo que se salvaguarde hasta donde sea posible el respeto casi absoluto a las posiciones antagónicas originales.  La moralidad en una sociedad  pluralista y secular consistiría en hacer el bien dentro de los límites impuestos por la autoridad moral en comunidades divididas por visiones morales opuestas.

Para dejar en claro el tipo de ética que, a su juicio, se ha de aplicar a la bioética, Englehart distingue entre lo que él llama ética secular formal y ética religioso-contenuística.  La primera está vacía de contenido, o sea, carente de cánones morales universalmente válidos para todos.  La segunda tiene como canon fundamental de referencia a la fe en Dios.  Engelhardt se ha propuesto con esta obra examinar la posibilidad de alcanzar una bioética secular dotada de contenido canónico, pero advierte de antemano que una tal bioética es imposible.

4.2.3.     Precisiones sobre la ética secular y su contexto posmoderno

Para su propósito bioético, Engelhardt entiende la secularización como el proceso por el cual una determinada cultura pierde el sentido de la trascendencia reemplazándolo por un sentido intramundano.  Como consecuencia de este fenómeno secularizante, los problemas bioéticos se plantean sobre el telón de fondo que representa la fragmentación de una visión moral ligada a la pérdida de la fe religiosa en la civilización occidental.  La bioética se caracteriza pues, por el escepticismo, la pérdida de la fe y de convicciones firmes y persistentes

A pesar de todo, es necesario que exista alguna orientación moral y la condición única de posibilidad de la ética vendría dada por la posibilidad también de establecer un orden de principios aceptables por todos.

4.2.4.     La ética de principios consensados

La ética, insiste Engelhardt, es un medio o estrategia dialéctica para resolver conflictos de opinión sobre nuestras formas de conducta.  Las controversias morales en el campo biomédico son disputas de política pública que han de resolverse pacíficamente por medio del acuerdo del procedimiento a seguir para crear las normas.  Este procedimiento coordinador de posiciones opuestas equivale al logro de algún consentimiento de base acerca de ciertos principios.  El consenso es, para nuestro autor, la única fuente de autoridad moral sobre la base de la presunta vacuidad de contenido de los mismos para que puedan conciliarse las posturas éticas opuestas sin menoscabo de ninguna de ellas.  La autoridad moral secular es la autoridad del consentimiento y que se materializa en los principios de permiso, de beneficencia y de propiedad.

El principio de permiso sería el más importante y  Engelhardt lo formulas así: “NO hagas a otros lo que ellos no ser harían a sí mismos, y haz por ellos lo que has comprometido a hacer”

El principio de beneficencia se formula así: “Haz el bien a los demás”.  Pero ¿cómo hacer bien a otro si no hay forma de determinar en qué consiste ese bien?  Según Engelhardt, la razón no puede guiarnos en su determinación.

El tercer principio ético aplicable es de la prioridad: “Las personas se poseen a sí mismas, lo que ellas hacen y lo que otras personas les transfieren”.  El principio de propiedad personal o colectiva presupone el de consentimiento o permiso de las personas y grupos para hacer o dejar de hacer una cosa.

4.2.5.     Relevo de la ética y depreciación de la vida humana

La polémica desatada en torno a la naturaleza de la bioética como nueva disciplina, su objeto y metodología, ha llevado a cuestionar la competencia de la ética clásica o moral filosófica de las técnicas biomédicas y su eventual aplicación a la vida humana.

La polémica sobre la fundamentación racional de la bioética se ha disparado y hay ya posturas personales y grupales bastante definidas.  Pero mientras los moralistas teóricos pierden el tiempo en una guerra de conceptos y teorías sobre la bondad o nefandad de la bioética, los Parlamentos dan cobertura protectora por doquier a los centros de bioética y se destinan cantidades astronómicas de dinero para el desarrollo de gigantescos programas de investigación como el proyecto Genoma.

En bioética no cabe razonablemente un discurso ético a la carta.  Aplicada esta mentalidad a la bioética, el asunto se complica bastante porque se pone en entredicho la validez objetiva radical de toda vida humana en función de un discurso ético razonablemente indigerible.

Sobre los factores decisivos que dieron lugar al boom de la bioética, el acuerdo entre os autores es total.  El desarrollo de la ingeniería genética, lo mismo para fines terapéuticos que manipulatorios de la especie humana; de las técnicas de reproducción humana de laboratorio en sus múltiples posibilidades técnicas; de las técnicas de transplante de órganos y de intervención sobre las estructuras biológicas de la sexualidad; de las técnicas de rehabilitación, de prolongación de la vida y de acortarla dulcemente, es considerado por todos los moralistas como el hecho indiscutible y más decisivo del fenómeno bioético actual.
No se necesita ser linces para entender que el único valor absoluto es la vida y no la libertad.  Que sólo desde el respeto absoluto a la vida tiene sentido real hablar de derechos y de respeto a la dignidad humana.


4.2.6.     Principios bioéticos y paradigmas éticos

Desde los primeros momentos de la consolidación de la bioética como disciplina académica, quedaron fijados como principios básicos referenciales los cuatro siguientes que ya conocemos por Engelhardt:


Autonomía.  Del análisis que los autores hacen de este concepto aplicado a la bioética, queda suficientemente claro que se refiere al respecto a la autodeterminación de las personas para decidir, previa información, sobre su salud y su vida.  Decisión que lleva consigo el consentimiento informado.

No maleficencia.  En el sentido hipocrático de no dañar al paciente biomédico y que Kant llamaba deberes de obligación perfecta.  Ante todo, no hacer daño.  Un deber que, en términos kantianos, no admite disculpas y que exige el perfeccionamiento de las técnicas biomédicas para garantizar su eficacia en beneficio de sus usuarios, libremente determinados a someterse a ellas.

Beneficencia.  Es el principio anterior a la inversa.  Fue el principio inspirador de la medicina griega.  Lo griego es hacer el bien al paciente y el no hacerle mal pasa a segundo plano.  Se trata de dos principios complementarios.  La beneficencia pone todo el acento en el interés y el bienestar del ser humano, lo cual conlleva el que la praxis biomédica suponga un beneficio real y directo para la salud de las personas.  El principio de beneficencia en la bioética actual se encuentra entre los denominados principios de obligación imperfecta.  Es decir, entre aquellos que gozan del estatuto de principios universales, pero no absolutos.  Lo cual significa que están sujetos a excepciones.

Justicia.  El término justicia aparece como positivación del reconocimiento del derecho propio del ser humano a que su dignidad sea respetada.  Las instituciones públicas y sanitarias tienen débito de justicia hacia las personas y deben garantizar por lo menos: acceso equitativo a los beneficios de una sanidad de calidad apropiada; el reconocimiento del consentimiento, libre e informado, como derecho individual y su protección; la no discriminación de las personas a causa de su patrimonio genético; asegurar que el cuerpo humano y sus partes no sena objeto de lucro; que la investigación científica en el ámbito de la biología y de la medicina se efectúe libremente y que se establezcan las bases del bioderecho en función de la promoción de la salud.

Los cuatro principios nucleares enunciados suenan muy bien, pero en su interpretación se mezclan presupuestos filosóficos y antropológicos de dudosa aceptación en términos de razonabilidad y realismo de la vida.  De hecho, durante la segunda mitad de la década de los años ochenta y la primera de los noventa, se destaparon algunos modelos o paradigmas éticos de aplicación biomédica inaceptables.

La alternativa a los abusos de los modelos éticos descritos, como indeseables en el campo de la bioética, viene dada por el modelo ético basado en el respeto incondicional a todo ser humano en particular.  La vida humana no es un concepto abstracto sino que se verifica y materializa en cada persona concreta de carne y hueso con nombre y apellidos.

Muchos expertos bioeticistas parten de un concepto unívoco de la vida, negando que exista diferencia sustancial entre las diversas especies vivientes, incluida la humana.  Responden a la cuestión sobre el momento de la aparición de la vida human poniendo entre paréntesis lo más granado de los conocimientos científicos sobre biología y genética para construir después un discurso demagógico sobre la ultimación del feto esgrimiendo razones del pasado, superadas en el presente por la ciencia.  Aquí se dan cita especialmente los promotores del aborto y de la inseminación múltiple in vitro.


4.2.7.     Algunas definiciones operativas de la bioética

La ética pues, sigue siendo la matriz intelectual de la bioética, y las técnicas biomédicas, las protagonistas de novedades.  Pero esta coincidencia no aminora las divergencias en el modo práctico de entender la nueva disciplina

La bioética tendría como objetivo específico el análisis de casos concretos como éstos e infinidad de otros similares, sin otro parámetro referencial decisivo  que el de los costos y beneficios, ventajas y riesgos previstos, consensuados y eventualmente sancionados por alguna ley o normativa profesional interna libremente adoptada

La piedra angular de la bioética sería el respeto y protección de cada persona concreta en su libertad, autonomía y calidad de vida, siempre inviolable.  Sus opositores acusan a esta postura de renunciar a buscar compromisos en los planos social y legal.  Según otro autor, la bioética es “El sector o parte de la ética que estudia los problemas relativos a la tutela de la vida física y en particular las implicaciones éticas de las ciencias biomédicas.  En la misma onda la bioética es definida también como “La ética aplicada a los nuevos problemas que surgen en las fronteras de la vida”.  Lo más destacable de esta definición es que se considera a la bioética como una parte integral nueva de la ética.  Lo cual significa que la solución de los problemas bioéticos se ha de llevar a cabo desde los puestos de mando de la ética.

4.2.8.     MICROBIOÉTICA Y MACROBIOÉTICA

Actualmente nos hallamos ante una verdadera macrobioética que campea por las cinco áreas siguientes:

-       Campo de la ingeniería genética.  Puede entenderse tanto en el orden de la terapia de enfermedades genéticas como en el de la manipulación indiscriminada de los genes humanos.
-       Campo de la reproducción humana. en esta sección de la bioética entra toda la problemática derivada de la moderna planificación familiar y el uso anticonceptivo y abortivos químicos para controlar la natalidad.
-       Campo de los transplantes orgánicos de un individuo a otro. Transplantes de corazón, de riñones, fetales.  Modificación de la conducta mediante la aplicación de electrodos.  Igualmente los problemas relativos a los estados sexuales conflictivos y la transexualidad.
-       Campo de la senescencia, eutanasia y distanasia.  Reanimación, diagnosis prenatal con vistas a la provocación del aborto, esterilización y contracepción eugenésica.  Sin olvidar el suicidio, la pena de muerte, las drogas y toda suerte de enfermedades nuevas o no identificada en el pasado como el sida.
-       Campo de la experimentación científica con seres humanos.  Los expertos más lanzados tienden a no respetar al tradición secular de experimentar primero con plantas y animales con el fin de obtener el máximo de garantías clínicas en la promoción de la calidad de vida humana.

Cabe hablar de microbioética y macrobioética.  La primera se centra en sectores particulares como la ingeniería genética o la reproducción humana de laboratorio.  El desarrollo colosal que está teniendo la nueva tecnología en esos campos contribuye a una mayor especialización y dedicación.  Con el curso del tiempo se va imponiendo la macrobioética o bioética sin fronteras.  Su inmenso horizonte apareció ya durante la década de los años setenta y se consolidó durante la de los años ochenta.

4.2.9.     Definición descriptiva de la bioética en sentido estricto

Teniendo en cuenta todos los datos referidos en las páginas precedentes y las diversas definiciones de la bioética propuestas por diversos autores, propondremos la definición siguiente: Bioética es la ética de la vida humana sometida a técnicas biomédicas avanzadas, en todas sus etapas existenciales, respetando su dignidad y promoviendo su calidad.

Desglosemos el significado exacto de esta definición:

1)    Ética de la vida humana.  Etimológicamente, bioética significa ética de la vida.  Se sostiene que la ética es la matriz racional y epistemológica de la bioética y no al revés.  Nosotros sostenemos que la vida humana en directo, así como las acciones científicas, farmacológicas y sanitarias sobre la misma, lo que constituye el objeto específico de la nueva disciplina denominada bioética.
2)    Tratada con técnicas biomédicas avanzadas. Rigurosamente hablando, el término bioética evoca inmediatamente esas y otras técnicas similares desconocidas en el pasado.  Consideramos que las técnicas biomédicas avanzadas, apoyadas a veces por ideologías malsanas, han sido el detonante histórico decisivo de la institución científica y social de la bioética en sentido estricto.
3)    En todas sus etapas existenciales.  Para legitimar legalmente las prácticas abortivas y con el pretexto de promocionar lo más posible la investigación científica, se han elaborado y establecido conceptos y distinciones preocupantes relativos a la naturaleza del embrión humano.  Nosotros entendemos que ese establecimiento de etapas en la historia de un ser humano, desde que es fecundativamente encendido a la vida, es necesario desde el punto de vista cognitivo.
4)    Respetando su dignidad humana y promoviendo su calidad.  Queremos decir que cada vida humana concreta es un valor en sí mismo que no puede ser cuestionado por nadie.  El hecho mismo de haber sido encendidos a la vida nos hace dignos o merecedores de ser respetados y ayudados para vivir.  Esto significa que el derecho de cualquier ser humano a seguir existiendo independientemente de su voltaje vital, viene dado por la existencia misma y no por el reconocimiento de sus semejantes.  No se puede hablar de respeto a la dignidad de vivir de los demás.

4.2.10.  La bioética en el contexto de las ciencias de la vida

4.2.10.1.          ¿Biotecnología o bioética?

Por lo que se refiere al término bioética, lo más razonable es usarlo en su sentido obvio de ética de la vida con las precisiones y matizaciones expuestas más arribas en nuestra decisión en sentido estricto.

La biotecnología, pues, se refiere a cualquier técnica aplicada a los organismos vivos para fabricar productos destinados a la mejora del reino animal y vegetal, o bien para producir fármacos de calidad y en grandes cantidades para la salud humana.

 El objetivo específico e inmediato de la biotecnología es la intervención científica sobre la vida vegetal y animal y su objetivo final la mejora de la salud humana.  En esta segunda dimensión u objeto intencional entra en juego la bioética en la medida en que las técnicas biotecnológicas afectan directa o indirectamente a la vida. 

Ahora bien, la bioética, como queda dicho, es la ética de la vida humana en cuanto que está sometida a técnicas de investigación y biomédicas avanzadas, en sus orígenes, en la salud y la enfermedad y ante la muerte.  Y siempre promoviendo su calidad respetando todas sus etapas existenciales.



4.2.11.  Bioética y Teología

En un contexto de libertad personal y social suficiente, las acciones biomédicas que se realizan en el ámbito no pueden ser neutras no éticamente indiferentes.  Conciencia moral. Libertad, dignidad de la persona humana y ley natural son valores éticos fundamentales incluidos en el quehacer responsable de la ética.

La ciencia bioética sin conciencia ética es una contradicción de principio que conduce a la deshumanización.  Una contradicción que no desaparece falsificando el modelo ético, o haciendo malabarismos dialécticos sobre el concepto de la bioética, al margen de la realidad cruda de los hechos biomédico que tienen lugar todos los días, y de las razones existentes para juzgarlos, aprobarlos, condenarlos o legalmente prohibirlos, si fuere menester.  La cuestión ahora es si la bioética tiene algo que ver con la teología moral.  O viceversa, si la teología moral tiene competencia alguna en los asuntos de la bioética.

En sentido afirmativo se ha dicho que la bioética “es parte de la teología moral que estudia los criterios para juzgar el bien y el mal de la vida humana”.  La bioética es considerada así como una nueva disciplina moral, la cual se sitúa en un plano distinto del de la biología.  La bioética no es una ciencia técnica, sino moral.  Por lo tanto, no entra en competencia con las ciencias experimentales sobre la vida, pero les ofrece criterios éticos para sus investigaciones.  La teología moral recuerda a los científicos, que experimentan en o con la vida humana, que “no todo lo que es posible desde el punto de vista científico es lícito si se considera bajo la óptica de la moral”.


Por el contrario, están los que proclaman la autonomía absoluta de la bioética respecto de la ética clásica y más aún de la teología moral.  Esta queda descartada de un plumazo en nombre de la descongesionalización de los diversos enfoques biomédicos.  Incluso entre los teólogos moralistas cristianos se ha llegado a pensar que, o la teología moral se somete democráticamente a la bioética, limitándose a presentar dialogalmente soluciones alternativas y renunciando a proponer soluciones propias, o de lo contrario, lo único que sirve es para estorbar en el debate bioético.