3.2. Significados humanos de la sexualidad


Eso que se llama “hombre” no existe –dice Julián Marías- “la entidad hombre se realiza en la polaridad complementaria del varón y la mujer”.


La sexualidad es otra de las coordenadas del ser y del quehacer de la persona, demasiado olvidad por la filosofía aun reciente.  Sin embargo, a  la luz de las antropologías que insisten sobre la centralidad de la dimensión interpersonal y corpórea del hombre, adquiere gran importancia el significado humano de la sexualidad.  Interesa lo que tiene de específicamente humano.

Aquí entenderemos la sexualidad en un sentido amplio, que va mucho más allá de la “genitalidad”, abarca todas las expresiones del ser humano como  varón o como mujer; se refiere a ese colorido masculino o femenino, teñido de afectividad, con que nos acercamos al otro sexo, a ese “modo peculiar de reaccionar de un sexo frente al otro en todos los niveles de convivencia, comunicación e intimidad”.

Una reflexión sobre la sexualidad sólo puede elaborar a partir de una concepción integral de la persona.  A la luz de ese criterio nos preguntaremos: ¿Qué representa la sexualidad dentro del conjunto de la persona humana?   La respuesta que esbozaremos es una pista de estudio más que un sistema acabado.  Para plantear bien el problema, comenzaremos analizando brevemente el hecho de la bisexualidad.